En fresco o congelado, podrás obtener bacalao de las dos variedades más bien consideradas del mercado, la Gadus Morhua o el bacalao de Alaska. La principal diferencia es que el de Alaska tiene unas lonchas en el corte mucho más marcadas y gruesas y su inmersión es en agua salada, aportándole así unos matices diferentes respecto a la otra variedad.
Ambos se trabajan mediante métodos tradicionales de conservación y salado, donde tu puedes escoger el punto de sal en congelado; un punto a favor si quieres ahorrarte el proceso de desalado en la cocina.



